Historias

Las apuestas en el tenis vuelven a situarse en el centro del debate tras las denuncias de Matteo Berrettini en el US Open. El italiano relató que su familia recibió amenazas durante Roland Garros, un episodio que revela que el problema ya no se limita a posibles amaños o a variaciones extrañas en las cuotas: también afecta directamente a la seguridad personal de quienes compiten.

La alerta de Berrettini se suma a la denuncia realizada meses atrás por Lucrezia Stefanini, quien recibió amenazas de muerte antes de las clasificaciones de Indian Wells. Según informó La Gazzetta dello Sport, los mensajes incluían una imagen de un arma, datos sobre su familia y una exigencia: perder el partido.

Investigación sobre Apuestas en el tenis, amenazas y casos de amaños
Foto: @usopen

De las apuestas tradicionales a la vigilancia global

El tenis siempre fue atractivo para las casas de apuestas por una razón estructural: ofrece partidos prácticamente todos los días, en todos los continentes y en numerosos niveles competitivos. La expansión de las plataformas digitales multiplicó ese volumen y abrió mercados sobre puntos, juegos, sets, retiradas y otros momentos concretos de un encuentro.

Ese ecosistema no convierte cada apuesta en sospechosa. Tampoco una alerta de mercado demuestra, por sí misma, que existió corrupción. La propia International Tennis Integrity Agency (ITIA) advierte que las variaciones inusuales pueden explicarse por lesiones, información deportiva bien interpretada, condiciones de juego o errores en la fijación de cuotas.

Pero la dimensión del fenómeno obliga a actuar. En el último trimestre de 2024, la ITIA recibió 23 alertas procedentes de acuerdos confidenciales con la industria regulada de apuestas. La mayoría se concentró en torneos Challenger y World Tennis Tour, es decir, en las capas más frágiles de la pirámide profesional.

El caso Davydenko-Vassallo Argüello que cambió el tenis

El gran caso que cambió la relación entre el tenis y las apuestas ocurrió en Sopot, Polonia, el 2 de agosto de 2007. Nikolay Davydenko, entonces uno de los mejores jugadores del mundo, se enfrentó a Martín Vassallo Argüello en un partido que registró movimientos de cuotas extraordinarios.

Davydenko comenzó como favorito, pero el mercado empezó a inclinarse con fuerza hacia su rival. Incluso cuando el ruso se adelantó en el marcador, continuaron entrando grandes apuestas contra él. Finalmente, Davydenko se retiró por lesión y Betfair anuló las operaciones del mercado, una medida excepcional.

La investigación de la ATP no encontró pruebas suficientes para sancionar ni a Davydenko ni a Vassallo Argüello. El caso, por tanto, no debe presentarse como un amaño probado. Sin embargo, dejó una huella decisiva: expuso las carencias regulatorias y aceleró la respuesta institucional.

El informe independiente de 2018 sobre integridad en el tenis situó el encuentro de Sopot como uno de los detonantes de la creación, en 2008, de la Tennis Integrity Unit y de un programa anticorrupción unificado, vigente desde 2009. La posterior ITIA asumió la tarea de investigar, educar y sancionar bajo ese marco.

Foto: www.abc.net.au

Los casos más sonados y las sanciones

Después de Sopot, el tenis acumuló expedientes que mostraron distintas vías de corrupción: partidos manipulados, información privilegiada, apuestas realizadas por participantes acreditados y falta de colaboración con las investigaciones.

Daniel Köllerer se convirtió en 2011 en uno de los nombres más visibles al recibir una suspensión de por vida por infracciones anticorrupción. Más tarde llegaron sanciones severas para Nicolás Kicker, castigado por su vinculación con partidos manipulados, y para varios jugadores de categorías inferiores.

Entre los casos recientes destaca el de Quentin Folliot. La ITIA lo suspendió durante 20 años tras concluir que cometió 27 infracciones del programa anticorrupción, incluyendo manipulación de resultados, pagos por no competir con el máximo esfuerzo y entrega de información interna. La sanción confirma que el problema no ha desaparecido: se ha transformado y profesionalizado.

La lista de sanciones e investigaciones publicadas por la ITIA permite comprobar la continuidad de los procedimientos. También deja una conclusión incómoda: los expedientes suelen concentrarse lejos de los focos de los Grand Slams, en torneos con menor control, menor exposición mediática y recursos deportivos mucho más limitados.

A mitad de esta investigación conviene recordar que comprender el tenis también implica entender la presión mental y económica que rodea al circuito. Para profundizar en el lado humano del deporte, una recomendación editorial pertinente es Open. Memorias, de Andre Agassi, disponible en Amazon España. No trata una trama de apuestas, pero sí retrata con crudeza una exigencia que desde fuera a menudo se simplifica.

Por qué los circuitos menores son el punto más vulnerable

La investigación independiente de 2018 describió una realidad clave: solo una pequeña fracción de los tenistas puede sostenerse económicamente con comodidad. Para muchos jugadores de ITF y Challenger, los gastos de viajes, alojamiento, entrenadores, fisioterapia y preparación compiten directamente con los premios obtenidos.

Ahí nace la vulnerabilidad. Un partido de baja categoría puede generar mercados de apuestas globales, mientras sus protagonistas disputan semanas con márgenes financieros mínimos. La brecha entre el negocio que producen los datos en directo y los ingresos de quienes juegan esos partidos es uno de los desafíos centrales del sistema.

El mismo informe señaló que la naturaleza individual del tenis facilita la manipulación: basta la acción de una persona para influir en un juego, un set o el resultado total. Y cuanto menor sea la infraestructura de un torneo, más difícil será detectar accesos indebidos, conductas sospechosas o intentos de contacto con jugadores.

Video: Explicación de la ITIA sobre integridad deportiva

Amenazas, acoso digital y el reclamo de Berrettini

La denuncia de Berrettini añade una dimensión especialmente grave a las apuestas en el tenis: la violencia dirigida a deportistas y familiares. El italiano pidió mecanismos de protección más sólidos después de que su hermano recibiera mensajes amenazantes contra la familia durante Roland Garros.

Stefanini también fue protegida por la WTA después de recibir amenazas previas a Indian Wells. En ambos casos, el objetivo no parece ser solo insultar tras una derrota: es intimidar, condicionar el rendimiento y trasladar el daño fuera de la pista.

Berrettini no demonizó las apuestas reguladas. Su posición fue más precisa: pueden formar parte del ecosistema deportivo si están controladas, pero el tenis debe responder cuando esa actividad deriva en coacción, hostigamiento o riesgo para la integridad de los jugadores.

Qué debe hacer el tenis ante las apuestas

La respuesta no puede limitarse a castigar cuando el daño ya está hecho. El circuito necesita reforzar la identificación de espectadores en zonas sensibles, los canales de denuncia inmediata, la ciberseguridad de jugadores y familiares, y la coordinación con autoridades policiales y operadores de apuestas regulados.

También es necesario proteger económicamente a las categorías más expuestas. La vigilancia tecnológica es indispensable, pero no resuelve por sí sola un problema que tiene raíces en la desigualdad de ingresos del circuito.

Las apuestas en el tenis son un negocio legal en numerosos mercados y una fuente de financiación para el deporte. El reto no consiste en negar su existencia, sino en impedir que las cuotas se conviertan en una puerta de entrada a la manipulación, al acoso y al miedo.

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